CADA MOMENTO
Cada momento
en q me hundo en mi mismo
hacen eqilibrio
x un eje vertical
mis pasos perdidos,
como un ángulo efímero
q separa la nada;
como un vidrio en el agua,
diluyéndome
en el límite impreciso
d la huella d la ola
sobre la arena seca.
Un murmullo estereofónico
d espacio amordazado
zumba en las crestas
d las olas horizontales,
d un horizonte líqido
en constante movimiento
y, sin embargo, allí...
siempre tan qieto,
tan acendrado y huidizo,
tan seguro d sí en las noches,
estrangulándome
con su negra cuerda d voces;
y tan pusilánime d día
girando en la eterna redondez
d su caída.
Yo avanzo, manos al bolsillo,
incontrolado,
x la grieta del vórtice insensible,
como el pico
d un gran pájaro invisible
-un dragón-flamenco mítico-
q se alimenta
d mi sindéresis dormida.
Pateo displicente
restos d conchillas
q ruedan tristemente
sus artificios nacarados.
La sombre crece; el sol se alza,
-¿o se pone?...¿o amanece?-...
no me importa nada
excepto respirar mi soledad,
ver a las gaviotas (ver a Juan Salvador Gaviota)
desbarrancarse en el sol,
en ése huevo rojo
q achina su mirar.
No me importa nada,
tan sólo abstraerme
en pensamientos banales,
en inconexas estructuras
d mi intelecto;
en orgía d sublimes y d abyectos
en pugna x mi ánimo ulterior;
una bacanal
entre los cuerpos mas amados
y mis odios mas asqeantes;
hasta q puedo vomitar
la mierda espiritual
q me hace tragar
ésta realidad corrupta.
Y entonces me resucito
a mis amigos qeridos
en sus túnicas d luz perfecta,
en su esencialidad angélica
d trascendente alegría.
(28/3/2005 - 13:26)
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