Buscar este blog

martes, 21 de octubre de 2025

 MÚSICA CLÁSICA 

Cuando escucho el suave jadeo 
d la viola da gamba 
recupero una antigua calma 
q me viene no sé d donde, 
reposando en el dulce florilegio 
d una melodiosa flauta 
q en íntima melancolía 
aqieta la efervescencia d mis lágrimas; 
xq vuelvo a los senderos 
d un mundo  q es el mío. 
Allí dejé los amigos q hoy no tengo 
y q busco con la fiebre d un reencuentro; 
las caricias viscerales del fagot, 
la vocinglería cristalina del violín, 
la frisa blanca, el terciopelo carmín. 
Ellos siempre tienen (como mis perros) 
la alegría bien dispuesta para mí. 
Ellos se cuelgan d mi alma y d mis brazos 
para brindarme sus sinceros abrazos 
q todo lo demás me niega. 
Sólo Telermann, Satie, Corelli, Filisdore 
pueden sumirme en congoja d añoranza 
q ni mi amiga la muerte me brinda; 
xq los extraño pues sé q los conozco 
aunqe d ellos nada recuerdo. 
Sin embargo sus manos me guían 
a la casa d los desconsuelos 
donde cicatrizan x un rato 
las heridas d mi espíritu;
donde el llanto contenido se hace tarareo 
y uno puede oler el anestésico perfume 
d las flores fonomorfas 
q brotan d los bruñidos instrumentos. 
La casa d la resignación 
a ésta altura d mi vida 
seguro será la morada 
en q esperaré el turno indicado 
para volver al viejo camino 
del q me aparté en un atajo 
q me trajo a éste tiempo eqivocado,
xq no se puede vivir otra época q la propia, 
ni se puede apurar a una eternidad acrónica. 

(28/7/2006 - 17:20)   

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

FUGACES VISIONES  Hay cosas q nunca mueren en la vida d uno,  q casi siempre se olvidan pero qedan dormidas  en las reminiscencias indescrip...