PAN DE BARRO
Hé aqí un pan d barro,
dijo el ángel funerario,
y no sé si lo comí
(para no despreciar a mi anfitrión)
xq yo no como cadáveres,
xq la vida q se alimenta d la vida
sólo sostiene la muerte
y en ella se envicia.
"No matarás " לֹא תִרְצָח
dice el sexto mandamiento
sin acotar excepciones;
xq la unidad d dios se mantiene
en la supervivencia d lo creado,
en la cohesión del ciclo vivo.
Qizás coma el pan d barro
pero no la hostia
xq me asqea la canibalización
d qerer comerse a la propia deidad,
ésa transustanciación (q nunca ocurre)
pero q todo cristiano desea.
Será x éso q toda fiesta bibliófila
se vuelve un genocidio animal,
q el lechón del primero
q el asado del veinticinco
q el pescado del viernes santo...
x éso será q en la diáspora
x fin abandonó el judaísmo
las inmolaciones sanguinarias
d tórtolas y ganado
para celebrar las matzot,
el maror, las jalot.
Para evolucionar hacia una alimentación
d frutas hortalizas y granos
sin matar siqiera raíces,
como ése pan d barro
q el ángel expedicionario
amasó con los jugos d su amor,
con manos hechas muñones
d frotar heridas;
con los labios como colgajos secos
d rezar en vano.
Qizás sea x éso
q en lugar d talismanes
manufactura éste pan
con la misma materia prima
q nuestro propio cuerpo,
pero aún sin cocinar
x el hálito d vida;
xq el único verbo a no conjugar
debe ser el d comer-matar.
Le hablo al ángel
pero sus órbitas vacías
se incendian en una fogata nocturna;
los huesos d sus manos
ya no retienen mas q piedras.
Recojo los restos
d ése pan q se le escurre
mientras lágrimas d calcio
se le anudan en el rostro.
(24/5/2005 - 16:57)
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