ALMAS GLORIOSAS
Estoy perdido en mi desierto,
en el centro abierto d mi desnudez.
Caigo en la pantomima d mi mismo
vaciándome los huesos una y otra vez,
con la metáfora siniestra
d una desesperada rima,
con el verbo desafilado
en la turbia arena d mi despropósito.
Sólo los espejos me visten con su carne
latiendo mi vacío a la derecha,
envolviéndome en su piel
helada y tersa,
pero temiblemente frágil,
impunemente qebradiza .
Extiendo mi oposición
a los rayos cósmicos,
a ésa vibración d nada
q viene del todo
para creerme un adepto d Hermes
o para captar al menos
alguna señal d Apolonio d Tiana.
Pero sigo aqí sin nada;
como un espantapájaros muerto
ante las multitudes inertes
q creen estar vivas xq caminan,
pero no son mas q marionetas
d algún demonio tonto o autista
q los sacude x instinto o vanidad...
Tan sólo unos pocos poseen
el alma blanca d la Yejiná;
ésos pocos x los cuales
cualqier sufrimiento
se bendice y se soporta
si uno halla alivio
en su felicidad.
Y a ésos poco q entiendan,
q ésta poesía comprendan,
les revelo a Rosa y Pablo,
a Laura y Javier;
y la complacencia inmensa
d lo q no me tocó sufrir,
xq me han marcado un sentido
en medio d tanta fiebre;
ayudándome a reconocer
ablaciones mías
q creía gangrenadas.
Ayudándome a deshacerme
letra x letra; reconstruyéndome
desde el altar d sus mentes
sonrisa a sonrisa, mirada a mirada;
como un hojaldre
amilhojado d esperanzas,
renaciendo con enseñanzas nuevas,
encontrando virtudes
donde veía acechanzas,
tolerando con gracia lo q detestaba,
aprendiendo a tener
el corazón despierto
para vestirlo con sus mentes sanas
y a vestirme d jardín
para perfumar sus almas.
(26/3/2005 - 11;45)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario