EL ARTE DE MORIR
Fui expulsado d la morada d la Tempestad
con su violenta represión a todas mis voces,
y erro x las casas del zodíaco, las doce,
inqiriendo si ésta inercia es la ansiada libertad.
No encuentro a dios ni al diablo, ningún alma celeste,
entonces es lógico q suponga q morí,
y al ser ateo a mi cielo despoblado ascendí
con lienzos d poesías, para q me recueste.
Alcanzo a ver en la Tierra q pocos me lloran,
y está bien, pues x ésos pocos yo luchaba,
poetas y soñadores q en juegos remedaba.
Mas, negados en mí los genios q en ellos moran
decidí llamar a ésas cartas q se demoran
poetizando lo poco d arte q me qedaba.
(20/3/2003 - 18:10)
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