LA VOZ NOCTURNA
Busco el extremo violeta del cielo
donde las estrellas remontan su vuelo,
fundiendo secretos en su blanco fuego
como hogueras lejanas d còsmico mochilero.
Cosen los grillos los bordes oscuros
d la negra manta del novilunio.
No existen los ruidos del hombre somero;
èste es el reino del Hombre profundo.
El negro paisaje del sin final muro
llena el espìritu helado d junio,
cambian entonces los ìntimos ruegos,
ya no es la razòn del sucio dinero
la q hunde en el barro nuestro desvelo.
Ahora es el Yo, desnudo y sincero,
q arroja el disfraz con gesto severo
e impone sus dudas en un tono austero,
al compàs d un ritmo d culpa y silencio;
y murmura al oìdo, del lado d adentro,
"yo no soy qien vos sos; sabes bien qè yo qiero"-
(3/8/2002 - 19:43)
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