ENVIADO
Cuando ya en dios no creìa,
como un milagro fuiste tù.
Vi como todo reìa
gozando tu excelsa virtud;
las piedras pronto corrìan
soltando su espìritu azul;
las aguas mansas se abrìan
cantando su fiel plenitud;
el cielo agitado hervìa
danzando con tu juventud;
la luna palidecìa
tras su oscuro velo d tul;
te supe entonces mesìas,
te supe mi nuevo Talmud.
(29/7/2002 - 19h)
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