EL ESCONDITE DE LOS MIEDOS
Escucho los perros ladrar a lo lejos,
los sapos llenando la noche silente,
y un rondar d fantasmas en la vertiente
q conjuran mis ojos en el espejo.
El eco d una risa antigua me late
golpeando incisiva en mis hinchadas sienes,
como la marea su tono va y viene
impidiendo a mi luz tentar mi rescate.
Extiendo mi brazo hasta una distancia focal
y aferro un jirón d recuerdos ajenos;
con tanto d horror y tragedia en su seno
q toda mi angustia me parece banal,
como si al no poder soportar ése mal
lo hubiesen guardado en el frío sereno.
19/1/2003 - 17 h
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