BARRO
Yazgo en mi existir
como un carro abandonado,
con el cuerpo coagulado
d tanto no vivir.
Sin riendas ni caballo,
con la madera hinchada,
con la piel descascarada;
me busco y no me hallo.
Los yuyos van trapando
las desvencijadas ruedas,
al alma se me enredan
los abrojos y los cardos.
Ni el consuelo d ser bardo
alivia tanta pena.
(30/7/2002 - 11:40)
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